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EL ENTRENADOR MENTAL

Una de las claves por las cuales en nuestro país, a partir de las Olimpiadas del 92 y sobre todo con la entrada del nuevo siglo, que el deporte haya crecido exponencialmente, es sin duda alguna la gran preparación de técnicos enormemente cualificados en las distintas especialidades deportivas donde destacamos. Por supuesto que sin talentos en ciclismo, baloncesto, fútbol, balonmano, tenis, bádminton, atletismo, judo o natación los éxitos no hubiesen sido alcanzables, pero ¿Qué hubiese sucedido sin la detección, entrenamiento, desarrollo y posterior gestión de las cualidades de nuestros deportistas?

La simbiosis entre talento y metodología de trabajo ha sido perfecta, y a través de ella hemos conseguido crear escuela en muchos de los deportes citados anteriormente, potenciando las cualidades de nuestros atletas y configurando estilos de juego tanto en el plano individual como de equipos que han sido pioneros y que han sobrepasado fronteras llevándonos a la excelencia competitiva.

Dos son los factores de máxima importancia que han sido claves en este salto cualitativo y cuantitativo de nuestro deporte: La METODOLOGÍA del entrenamiento y la ACTITUD del deportista. Si ambos factores los formuláramos podríamos considerar evidente que son sumatorios para el crecimiento deportivo. Pero ¿Qué ocurre si se multiplican? El resultado se dispara hacia cotas inimaginables.

El primer factor, METODOLOGÍA, trata del “saber”, y es ahí donde tal como hemos comentado anteriormente nuestros entrenadores han propiciado ese gran salto en la preparación de los deportistas. Los continuos estudios y desarrollos en los elementos tácticos, técnicos y físicos para la mejora del individuo y los equipos han propiciado las más altas cotas de cualificación tanto en entrenadores como en atletas, lo que les permite competir en la vanguardia junto al resto de profesionales a nivel mundial.

El segundo factor, ACTITUD, trata del “querer”, y aunque por definición es responsabilidad del deportista, durante los últimos años la figura del entrenador se ha hecho fundamental en la modificación de las conductas, los hábitos y finalmente la actitud de los individuos. Es con ello con lo que se cierra el cuadrado que forman los cuatro elementos en la preparación de deportistas: Táctico, técnico y físico tratados primordialmente en el factor metodológico, y finalmente el psicológico tratado en el factor de la Actitud.

Entrenadores formados en técnicas de coaching y/o psicología deportiva o que incorporen en sus equipos  a profesionales formados en la materia, añaden un valor añadido fundamental a la preparación deportiva al aunar la metodología y la actitud de forma multiplicadora en la planificación, los entrenamientos, las competiciones y en cada tarea de preparación.

Con la vuelta a los entrenamientos y en algunos casos la competición, ha sido primordial la replanificación de los objetivos, y con ello la organización y metodología a seguir en las tareas de entrenamiento. Sin embargo el valor fundamental en estos momentos es el trabajo mental con los deportistas ya que la ACTITUD hacia el trabajo de entrenamientos y la competición ha podido sufrir evidentes distorsiones desde el momento anterior al estado de alarma.

La actitud proviene en primera instancia de las percepciones que la persona tiene de las cosas, y que están influidas a su vez por la experiencia y por los sentimientos. Todo ello genera unas emociones que implican

posteriormente un pensamiento y comportamiento determinado. Por tanto, ante experiencias nuevas y sobre todo impactantes como a las que nos hemos visto abocados, podemos generar nuevos surcos que lleven a cambiar nuestra actitud.

La preparación del técnico en el entrenamiento mental o la participación en su equipo de trabajo de un especialista en la materia como un coach deportivo podrá hacer trabajar al deportista y a los equipos en esas experiencias o emociones que están sintiendo de forma que las conviertan en potenciadoras, logrando no solo el estado anterior al confinamiento si no en muchos casos potenciando cualidades que en este periodo han sacado a relucir y que podrían significar una proyección extraordinaria para el crecimiento de los mismos y la consecución exitosa de los objetivos.

Es por tanto y sin duda la hora de los “entrenadores mentales”, sobre todo el de los que son capaces de añadir a su exitosa metodología para el “saber” las cualidades que te ofrece el entrenamiento mental para configurar el “querer” de los deportistas y generar así una corriente exponencial de trabajo y entusiasmo hacia las metas propuestas.

“Saber x Querer”, o lo que es lo mismo “Metodología x Actitud” es un fórmula multiplicadora que produce un potencial extraordinario y una versión del deportista y los equipos que posibilitan diseñar planes de acción hacia la excelencia.

Ahora, más que nunca, la preparación en el aspecto psicológico es el factor diferenciador del entrenador.

Fuente de: Juanma Suárez Sport Coaching